Portear es parte de la historia de la maternidad, sobran evidencias de su uso en diferentes culturas y épocas. La exterogestación es una necesidad evolutiva consecuencia del desarrollo humano, cuando el tiempo de gestación se acorto debido al aumento del tamaño cerebral y al bipedismo. Al nacer nuestras crías necesitan seguridad, contacto, amor, cuidados y alimento para un sano desarrollo, por lo que el nacimiento no puede considerarse como una separación entre madre e hijo, sino un continuum de esa relación. Por eso nos gusta pensar en nuestros fulares y rebozos como un útero textil, un nido mamifero donde cobijamos a nuestras crías mientras abrazamos nuestra maternidad. 

Portear no solo afianza el vinculo con nuestros hijos, sino que también facilita la realización de actividades laborales y domésticas. Por donde se lo mire, es puro beneficio. Proponemos entonces revalorizar el porteo tradicional sumando el concepto de porteo ergonómico, donde se cuida y respeta la fisonomía del bebe para poder cargarlo de manera saludable y segura.