Hoy mi hijo menor empezó primer grado. Doblemente emocionada, pues el grado de mi hija mayor acompaña como padrinos y madrinas.

Hoy vi sus manos chiquitas agarrar las manos de quienes ayer fueron chiquitos como ellos, cruzando ese umbral. Con mochilas inmensas y vacías, pero llenas de ilusión. Hoy vi la vida pasar, lenta y rapidísima a la vez. Llueve suave y yo lloro, conmovida.